miércoles, 27 de agosto de 2014

Capítulo I: El Morbo

Uno se considera freak de las películas de Quentin Tarantino, pero quiero ir más allá. Quiero buscarle una vuelta de tuerca a sus creaciones y pienso que el cineasta refleja muchas veces el declive de una sociedad que está perdiendo la solidaridad y la humanidad que define a unos seres humanos que conviven entre sí. Y si estoy equivocado pues buscaré una similitud entre sus cintas y la sociedad. Una de las características de las películas de Tarantino es dividir sus filmes en capítulos, yo haré lo mismo con este ensayo que realicé para una asignatura de la carrera todo con los personajes de Tarantino como protagonistas. 

CAPÍTULO I: EL MORBO

En una profesión tan cuestionada como la del periodista hace que éstos tengan claro su “función social”  (de ahí que el periodismo sea definido como el cuarto poder). Yo creo que los periodistas deben tener clara su función en la sociedad, saber qué cosas tratar y saber quiénes deben ser los temas del día. A veces a un pequeño periodista (más bien futuro) le da por hacer de juez, bueno como si fuese Brad Pitt en Malditos Bastardos juzgando y marcando a los nazis. Curioso cuanto menos ya que tan sólo estoy en formación y en realidad no soy nadie  para  juzgar a unos profesionales. Pero el juego es divertido y el día a día es lo que te pide. 

Con el día a día mencionado, uno se da cuenta de que la teoría de la agenda setting (agenda que dicta qué es lo que está más presente en los medios de comunicación y por qué ese tema y no otro) es una realidad y que el sensacionalismo es el primer apellido del periodismo actual.

Morbo, sensacionalismo, “seguimos  la evolución de la noticia…”, en definitiva, el “todo vale” para ganar audiencia.

EL DÍA A DÍA DE UN BASTARDO
  
Uno se levanta una mañana, entre las ojeras de la larga noche anterior y las legañas del nuevo día y acude al salón. Allí le recibe una despierta madre que desayuna un caliente café y un trozo de pan untado en mantequilla. Me siento a ver la televisión esperando a que el apetito despierte y miro a la “caja tonta” y me encuentro a una rubia en un plató rodeado de avispados hombres y de mujeres con fuerte carácter. Miro la mosca de la cadena y uno se da cuenta de que es Antena 3. No puede ser otra que Susanna Griso, “la reina de las mañanas”, con su equipo tratando un “tema de actualidad”.

Rápidamente conectan con el corresponsal en Sevilla y éste se encuentra en una finca sevillana esperando a dar “noticias frescas” mientras el calor de la mañana andaluza empieza a relucir.

“Nuevas noticias en la búsqueda de Marta del Castillo” dice el joven reportero (el ejemplo es una de las multiples veces que siguieron el caso Marta del Castillo, pero vale con cualquier otra desgracia, de hecho, hace bien poco se tocó sin pudor la supuesta violación de Málaga). Miro a mi madre y la palabra esfera privada (no diga esfera privada, diga vida privada de una familia rota) empieza a inundar mi cabeza. Y antes de empezar a entablar conversación con mi madre y a hacer de Aldo Raine (Brad Pitt) ella lamenta la situación de los padres de la joven desaparecida: “Pobres padres, qué tortura deben estar pasando”. Asiento con la cabeza y lanzo mi primera frase de la mañana tras quitarme la última legaña: “y que todo el país sepa de su sufrimiento… manda co…”.

Saco mi machete marcanazis y le digo a mi madre: “¿por qué todo el país tiene que saber el sufrimiento de esta familia? ¿Por qué día sí y día también tenemos que desayunar con los llantos de una  madre?”. Ella me mira como si estuviese loco; ella quizás tan sólo querría hablar de los menús que va a hacer hoy en el restaurante pero me sigue el juego: “Porque es de lo único que se habla”. Lleva razón (¿cuándo una madre no  la  lleva?), y los culpables son los periodistas que con la excusa de trabajar en la esfera pública penetran en la esfera privada de una familia que ha sufrido una desgracia. Y una vez que se entra en la vida de los demás y se ve que el movimiento tiene éxito (Trending Topics en Twitter, altos picos de audiencias a la mañana siguiente…), que la agenda setting ha calado en la opinión pública (véase en mi madre) entonces ya no hay marcha atrás.

Primero les colocan el cartel de víctimas y a partir de ahí la barra libre de noticias sobre su caso es diaria. El “todo vale” para cumplir el seguimiento de la noticia es algo que se ve en el programa de la poderosa Susanna Griso & Company.

Como si del equipo de CSI se tratase, Susanna Griso concentra en su plató a un equipo de periodistas y abogados que tratan cualquier mínima noticia del caso en una noticia con calificativo de “EXCLUSIVA” para rellenar programa y conseguir audiencia dando igual lo que afecten estas “EXCLUSIVAS” en la familia de la afectada. Periodismo de investigación y seguimiento lo llaman algunos, otros sensacionalismo, morbo.

Alimentarse cual zombie aprovechando el dolor de la madre para conseguir audiencia; ni al mismísimo Tarantino se le ocurriría una escena tan gore.

Quizás el ver tanto CSI Las Vegas ha afectado a Susanna Griso. El compartir casi el mismo apellido con el protagonista de la serie americana (Gil Grissom) ha llevado a Susanna y a su equipo llevar la ficción a la realidad; llevar una serie policiaca a un programa “periodístico". Tan sólo les falta la bata y los artilugios para ser la Grissom española. Todo bajo la excusa de “informar a la audiencia y a la ciudadanía”. Todo gracias al dolor y a la penetración de la esfera privada de alguien que sólo es noticia por perder a su hija.

Mi madre se ríe tras comentarla esta comparación entre Griso y Grissom y mientras me da la razón y cambia de canal, tras darse cuenta de lo que hace Espejo Público (cuando digo Espejo Público digo El Programa de Ana Rosa y todos los especiales que se ven en televisión sobre estos casos), equilibra la balanza a favor de Susanna Griso argumentando que ese pelazo no lo tiene Gil Grissom. Razón no le falta.

Y siguiendo con mi madre y como de buena familia gallega que es, me gustaría cerrar el capítulo del morbo y la ruptura de la esfera privada bajo la excusa de la esfera pública parafraseando a un grupo de música que se ha mamado en mi casa desde pequeño, Siniestro Total.

En su canción Somos Siniestro Total  una parte de la canción dice: “Tirar la piedra y esconder la mano no lo hacemos nunca si no está justificado". Parece ser que para Susanna Griso, para Ana Rosa Quintana y para todos estos periodistas tirar la piedra (lanzar diariamente “noticias” sobre el dolor de una familia y sobre su caso) sí está justificado. Y, de nuevo, razón no les falta: la audiencia está muy cara y parece ser que esto gusta en España ya que se siguen haciendo especiales sobre los casos de personas que no son personajes de la esfera pública.

Cabe citar que el programa de Susanna Griso a veces cumple bien su función y fija sus objetivos.  Alguna vez (pocas) no es la madre de Marta del Castillo la que es protagonista sino el político que engaña a la opinión pública y que su caso SÍ afecta a la ESFERA PÚBLICA Y SOCIAL.


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